Levíticos 19:32 Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.
En la Biblia encontramos una historia de falta de respeto que terminó trágicamente. Esta historia nos muestra lo grave que es para Dios la falta de respeto.
2Reyes 2:23-24 Después subió de allí a Bet-el; y subiendo por el camino, salieron unos muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo, sube! mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte, y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos.
Estos muchachos se estaban burlando de Eliseo, tal vez pensaron que era gracioso insultar y faltar el respeto a una persona mayor, pero para Dios nos fue nada gracioso.
Dios espera que respetemos y nos sometamos a la
autoridad. La única excepción es cuando esta autoridad nos quiera obligar a ir
en contra de la voluntad de Dios.
Éxodo 22:28 No
injuriarás a los jueces, ni maldirás al príncipe de tu pueblo.
Hechos 23:1-5 Entonces
Pablo, mirando fijamente al concilio, dijo: Varones hermanos, yo con toda buena
conciencia he vivido delante de Dios hasta el día de hoy. El sumo sacerdote
Ananías ordenó entonces a los que estaban junto a él, que le golpeasen en la
boca. Entonces Pablo le dijo: ¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Estás
tú sentado para juzgarme conforme a la ley, y quebrantando la ley me mandas
golpear? Los que estaban presentes dijeron: ¿Al sumo sacerdote de Dios
injurias? Pablo dijo: No sabía, hermanos, que era el sumo sacerdote; pues
escrito está: No maldirás a un príncipe de tu pueblo.
Dios espera que todos nosotros nos tratemos con
respeto. El afecto, el cariño, la confianza y la familiaridad no debe ser
justificación para faltarle el respeto a alguien. La autoridad que tengamos no
debe ser una razón para tratar a alguien faltándole el respeto.
1Timoteo 5:1-2 No
reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a
hermanos; a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con
toda pureza.
Efesios 6:1-9 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros
padres, porque esto es justo. Honra
a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida
sobre la tierra. Y vosotros, padres,
no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y
amonestación del Señor. Siervos, obedeced a vuestros amos
terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como
a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón
haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a
los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor,
sea siervo o sea libre. Y vosotros,
amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas, sabiendo que el
Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de
personas.
El
respeto es un valor muy importante para nuestra convivencia en familia y en
sociedad. Es indispensable para vivir en paz, armonía y unidad con Dios y el
hombre. A medida que en el mundo se relaja y hasta se pierde, nosotros en
nuestra casa debemos recobrarlo. Debemos enseñar a nuestros hijos lo importante
que es el respeto a Dios y nuestro prójimo. Esta enseñanza debe darse desde sus
primeros años de vida y la mejor forma de hacerlo es que ellos sean testigos de
nuestra conducta respetuosa hacia Dios y hacia nuestro prójimo, incluidos
ellos. Recordemos lo que la Biblia dice con respecto a la educación de nuestros
hijos:
Proverbios 22:6 Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
FUENTE: esloquedicelabiblia.blogspot.com/2012/04/respeto.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario